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La Guerra Contra La Triple Alianza 1864-1870

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La Guerra Contra La Triple Alianza 1864-1870

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Autor: César Cristaldo Domínguez  

Editora: El Lector

Assunto: História

Traduzido por: Livro Editado em Espanhol

Páginas: 157

Ano de edição: 1998

Peso: 140 g

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Excelente
Marcio Mafra
24/09/2011 às 12:21
Brasília - DF

Aúnque el profesor doctor Francisco Doratiotto, la más grande autoridad sobre Guerra de Paraguay en Brasil, no esté de acuerdo con la tesis que el Imperío Inglés tenía fuerte interés y habría causado la guerra, esta es la conclusión del libro de Domínguez. Para el lector, queda la fuerte impresión de que los ingleses fueron los responsables por el princípio de la guerra.

Sin embargo, es necesario considerar que Uruguay de Atanasio Aguirre (1864) estava detrozado por luchas interna y recién había salido de outra corta guerra contra el Império de Brasil. Así, en aquella ocasión, no había escoja para Venáncio Flores, el sucesor de Aguirre como presidente de la pequeña nación Sudamericana. Por esto, se alió al Brasil, cometendo la vileza de romper los tratados de paz y no agresión con Paraguay.

La Argentina del General Bartolomé Mitre tambíen estaba en pedazos. Mitre había luchado contra su compatriota General Justo Urquiza para lograr la unión de la Confederación Argentina en una sola bandera. Aunque Imperio de Brasil hubiera, em aquella ocasión, apoyado el General Urquiza, Mitre ganó la lucha, unió Argentina y fue el candidato a la Presidencia elegido por la “nueva” nación Argentina.

Cuando la guerra contra Paraguay empezó oficialmente, em 1864, Mitre estava en la Presidencia Argentia había un sólo año y todavía tenía problema internos en las áreas política y económica. Inglaterra había apoyado a Mitre y financiado el início de su gobierno. Argentina, cuando estava separada de la província de Buenos Aires, mantenía varios tratados de amistad, apoyo y no agresión firmados com Carlos Antonio Lopez, de Paraguay. Francisco Solano Lopez, su sucesor, imaginaba que los tratados serían cumplidos.

Puro engaño. Mitre necesitava fortalecer económica y politicamente a su gobierno. Así, no le sería conveniente apoyar a Solano Lopez y empezar uma lucha contra el Imperio de Brasil. Y de manera indirecta, luchar contra los interesse de la Corona inglesa, pues ella apoyava el Imperio de Brasil y le diera soporte financero en la guerra anterior por la unificación de la província de Buenos Aires con la Confederación Argentina.

Sin ninguna área de maniobra, Argentina procedió de la misma forma que Uruguay. Hizo letra muerta de los tratados de paz y no agresión firmados con Paraguay y alióse al Império de Brasil. Así, si consolidó la triple alianza.



Los gobiernos de Argentina y Uruguay obtenían financación en el mercado de Inglaterra. Los dos países exportaban carne, lana e yerba-mate para Europa y EEUU, e importaban desde tejidos y utensílios para uso doméstico hasta implementos agrícolas, armas, municiones y embarcaciones. Eran dependentes economicamente del mercado inglés.



El Império de Brasil, por su turno, era completamente dependente de Inglaterra. En los años 1800, el Reño de Portugal tuve problemas con Reño de España y quedó con dos opciones de acción: someterse a los intereses franceses o cerrar sus puertos y otros negocios a los intereses de la corona inglesa. Escogió a los ingleses. Las estrategias militares y diplomáticas incluyian escapar de la metrópoli para la colónia Brasil. La família real viajó en enero de 1808 con protección de la flota inglesa. Desde ahí todos los negócios hechos por el Império de Brasil pasaran por la intermediación y protección inglesa, hasta la muerte de Napoleón en 1821, quando la família real se dividió y parte de ella volvió a Portugal. Después, el poderío inglés en el Atlántico Sur ya estaba consolidado y el Imperio de Brasil dependía del dinero inglés. Pero con el avance terrotorial de Brasil para allá de la línea del Tratado de Tordesillas, su expansión territorial, económica, poblacional, además de la grán extensión costanera, puso el país en una posición de más importáncia estratégica con relación a Argentina y Uruguai. Al Imperio, la única amezana era la importáncia militar, económica, cultural y tecnológica de Paraguai.



Decir que el General Francisco Solano Lopez, hijo y sucesor del Dictador Carlos Antonio Lopez inició la guerra es simplificar mucho el raciocínio o hacerlo simplón. El ejército de Solano tomó el Fuerte Coimbra, en Mato Grosso, en 28 de deciembre de 1864. Esta es la fecha formal del comenzo de la guerra. Peró ella empezó antes. Solano Lopez, que no dependia de Brasil para nada y no sometiase al Imperador D. Pedro I, como hacían Venacio Flores y Mitre.



En verdad, Paraguai era una nación más rica que Argentina y Uruguai juntos y su producción agrícola era mejor y más diversa que del Império de Brasil. El Brasil colonial sólo producía azúcar. Paraguay producia azúcar, yerba mate, algodón y su ganadería también era fuerte. El país volvió independente de España en 1811. En 1814, Rodriguez Francia, su primer dictador, asumió el Gobierno y hasta su muerte, em 1840, dejó Paraguay aislado del mundo. Después de esta fecha, tom ale poder otro dictador, Carlos Antonio Lopez, que empeza una política de desarollo industrial autónomo. Destacáse, en este período, la primera ferrovia sudamericana. El Imperio de Brasil no le asustaba y López no les besava las manos. Su hijo y sucesor, tampoco.



Para Inglaterra, la independencia y el crecimiento económico de López era menos adecuado que la independencia de Brasil. López, por cierto, amenazaria el domínio marítimo de Inglaterra en al Atlático Sur y en Rio de Plata.



El Livro de César Cristaldo hace relatos completos de las batalla y de las implicaciones diplomáticas, políticas, económicas y sociales, tanto en el Império de Brasil, como en Argentina y Uruguai.



En los dos últimos años de guerra, todas las ocasiones que se les presentó como adecuadas a un tratado de rendición fueron rapidamente negadas por D. Pedro I, a quine solamente interesava la muerte de Solano López. Sin embargo, toda la población masculina, militar y civil, con más de 14 açnos, ya hubiera sido, simplemente, eliminada.



La lectura resulta excelente, pues proporciona al lector hechos ineditos y sus respectivas interpretaciones, militares o políticas, son desconocidas u omitidas por la mayoría de los historiadores brasileños.



Al fin, no se disipa la sensación de que Paraguai fue detrozado con cobardía, aún que no lo afirmen las estadísticas, puesto que - en el início de la guerra - el ejército de Paraguaí contaba con 77 mil soldados y la tríplice alianza, 17 mil. Queda la sensación de que Solano Lopez no fue el heróe o el villano de la película. Conseguridad, la locura de los gubernantes impuso a las cuatro naciones pérdidas sociales, antrológicas, políticas y económicas gigantescas.



De la misma manera, no queda el lector enteramente convencido del no interés inglés, en el início de la guerra, pues el Reño Unido era el gran financiador de todos los gobiernos y de algunas empresa de la región. De la misma manera, era el gran provedor de armas, navíos y embarcaciones de guerra usados por Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay, aún que los dos últimos tuvieran ejército y flota insiginificantes.



Comentário em português



Embora a maior autoridade brasileira sobre a Guerra do Paraguai, o Doutor Francisco Doratioto não concorde com a tese de que, o Império Inglês tinha muito interesse na guerra e a fez desencadear, não é esta a impressão que fica ao leitor do livro de César Cristaldo Domínguez. Ao longo de “La Guerra Contra La Triple Alianza 1864-1870”, o leitor conclui que os ingleses foram sim, os responsáveis pelo desencadeamento da guerra.



Mas é preciso considerar que o Uruguai de Atanasio Aguirre (1864), estava esfacelado por lutas internas e recém-saído de outra breve guerra contra o Império do Brasil. Então naquela ocasião não restou escolha para Venâncio Flores, sucessor de Aguirre na presidência do Uruguai. Era se aliar ao Império do Brasil, mesmo cometendo a vileza de abandonar seus tratados de paz e não agressão, com o Paraguai.



A Argentina do General Bartolomé Mitre, também vinha aos pedaços. Mitre tinha lutado contra seu compatriota general Justo Urquiza, para conseguir unir a Confederação Argentina sob uma só bandeira. Embora o Império do Brasil, naquela ocasião, tenha apoiado o General Urquiza, Mitre ganhou a luta, uniu a Argentina, se candidatou e foi eleito para a Presidência da “nova” nação Argentina.



Quando começou (oficialmente) a guerra contra o Paraguai, em 1864, Mitre estava apenas a um ano na Presidência da Argentina e ainda tinha problemas internos na área política e econômica. A Inglaterra havia apoiado Mitre e lhe financiou o início de governo. A Argentina, enquanto era separada da Província de Buenos Aires, também possuía diversos tratados de amizade, apoio e não agressão assinados com Carlos Antônio Lopez do Paraguai. Francisco Solano Lopez, seu sucessor, imaginava que os tratados seriam honrados.



Ledo engano. Mitre precisava fortalecer seu governo econômica e politicamente, portanto não lhe seria conveniente apoiar Solano Lopes e entrar numa luta contra o Império do Brasil, e indiretamente contra os interesses da Coroa Inglesa, vez que esta apoiava o Império do Brasil, sem contar que lhe dera suporte financeiro na luta anterior pela unificação da província de Buenos Aires com a Confederação Argentina.



Com pouca ou nenhuma área de manobra, a Argentina procedeu como o Uruguai. Fez letra morta dos tratados de paz e não agressão assinados com o Paraguai e se aliou ao Império do Brasil. Estava consolidada a tríplice aliança.



Os governos da Argentina e Uruguai se financiavam no mercado da Inglaterra. Ambos os países exportavam carne, lã e erva-mate para a Europa e EUA através da Inglaterra e importavam desde tecidos, utensílios domésticos, até implementos agrícolas, armas, munições e navios. Eram dependentes financeiramente do mercado inglês.



O Império do Brasil era inteiramente dependente da Inglaterra. Lá pelos anos 1800, o reino de Portugal teve problemas com o reino da Espanha e ficou entre se submeter aos interesses franceses de Napoleão, ou fechar seus portos e outros negócios aos interesses da coroa inglesa. Ficou com os ingleses. As estratégias militares e diplomáticas incluíam a fuga do reino para a colônia Brasil. Sabe-se que a família real viajou em janeiro de 1808 sob a proteção militar da esquadra Inglesa. A partir daí todos os negócios realizados pelo Império Brasileiro passaram pela intermediação e proteção inglesa, até a morte de Napoleão em 1821, quando a família real se dividiu e parte dela retornou a Portugal. Depois, o poderio inglês no atlântico sul já estava consolidado e o Império do Brasil dependia do dinheiro inglês. Mas com o avanço territorial do Império do Brasil para além da linha do tratado de Tordesilhas, a sua expansão territorial, econômica, populacional e também em virtude da grande extensão da costa marítima, ultrapassou a importância estratégica da Argentina e do Uruguai. Ao império só fazia sombra a importância militar, econômica, cultural e tecnológica do Paraguai.

Dizer que o General Francisco Solano Lopez, filho e sucessor do ditador Carlos Antônio Lopez, iniciou a guerra é simplificar muito o raciocínio ou fazê-lo simplório. O exército de Solano tomou o Forte Coimbra, no Mato Grosso, em 28 de dezembro de 1864. Essa é a data formal de início da guerra. Mas começou antes. Solano Lopez, que não dependia do Brasil para nada e não se submetia ao Imperador, Sua Alteza Real D. Pedro I, assim como o faziam Venâncio Flores, e Mitre.

Na verdade o Paraguai era uma nação mais rica que Argentina e Uruguai juntos e a sua produção agrícola era melhor e mais diversificada que do Império do Brasil. O Brasil colonial só produzia açúcar.

O Paraguai produzia açúcar, erva-mate, algodão e sua pecuária também era forte. O país se tornou independente da Espanha em 1811. Em 1814 Rodríguez Francia, seu primeiro ditador, assumiu o governo e até sua morte em 1840, deixou o Paraguai isolado do mundo. A partir desta data assume outro ditador Carlos Antonio López, que inicia uma política de desenvolvimento industrial autônomo, destacando-se a construção da primeira ferrovia sul-americana. O Império do Brasil não lhe fazia medo e López não beijava a mão do Imperador. Seu filho e sucessor, Francisco Solano López, também não.

Para a Inglaterra a independência e o crescimento econômico de López era menos conveniente que a independência do Brasil. López, certamente, ameaçaria o domínio marítimo da Inglaterra no Atlântico Sul e no Rio da Prata.

O livro de César Cristaldo faz relatos minuciosos das batalhas e das implicações diplomáticas, políticas, econômicas e sociais tanto no Império do Brasil, como na Argentina e Uruguai.

Nos dois últimos anos da guerra, todas as ocasiões que se apresentaram como propícias para um tratado de rendição foram peremptoriamente recusadas por sua Alteza Real D. Pedro, a quem só interessava a morte do Solano López, embora toda a população militar e civil acima de 14 anos de idade, já tivesse sido, simplesmente, eliminada.

O resultado da leitura é excelente, pois proporciona ao leitor alguns fatos inéditos e respectivas interpretações militares ou políticas, desconhecidas ou omitidas pela maioria dos historiadores brasileiros.

Ao final não se dissipa a sensação de que o Paraguai foi trucidado covardemente, embora não o afirmem as estatísticas, posto que - no início da guerra - o exército do Paraguai possuía 77 mil soldados e a tríplice aliança 17 mil. Resta a sensação de que Solano Lopez não foi o mocinho nem o bandido do filme. Com certeza, a insensatez dos governantes impôs às quatro nações inominável prejuízo, social, antropológico, político e econômico, com um elevadíssimo preço que foi resgatado com a vida de seus respectivos cidadãos. Da mesma forma, não se fica completamente convencido do não-interesse inglês, no desencadeamento da guerra, pois o Reino Unido era mega financiador de todos os governos e algumas empresas da região, como também era o grande e único fornecedor de armamentos, dos navios e embarcações de guerra utilizados tanto pelo Brasil como pelo Paraguai, Argentina e Uruguai, embora estes dois últimos possuíssem exército e marinha inexpressivos




Marcio Mafra
18/01/2013 às 19:17
Brasília - DF

La visión del historiador paraguayo sobre la carnicería que el Imperío de Brasil, junto con Argentina y Uruguay, impuso contra Paraguay en la guerra conocida como Triple Alianze, entre los años 1864 y 1870. A visão do historiador paraguaio sobre a carnificina que o Império do Brasil, junto com a Argentina e o Uruguai impôs contra o Paraguai na chamada guerra da Triple Alianza, entre os anos de 1864 e 1870.

Marcio Mafra
18/01/2013 às 19:17
Brasília - DF

El Imperio de Brasil y la amenaza de sus interesses económicos por el Paraguay
El Paraguay era uno de los dos países que se oponían a la hegemonía del Brasil en el Río de la Plata. El otro era Bolivia, que rechazó cualquier entendimiento con el Imperio del Brasil y el 27 de enero de 1853 declaró libres para el comercio y la navegación todos los ríos que banaban su territorio y que fluían hacia el Amazonas y hacia la cuenca del Plata.
En 1854, don Andrés Lamas fue el primer patrocinador para tener en cuenta al Paraguay, como competidor económico. Advirtió a Limpo de Abreu, Vizconde de Abaeté, Ministro de Asuntos Exteriores del Imperio del Brasil, que la competencia económica con el Paraguay estaba a punto de comenzar debido "a que el Paraguay tiene todos los productos del Brasil y los tiene de calidad superior. Esta superioridad existe en la yerba mate, el tabaco, las maderas. Mañana existirá en el azúcar, porque la cana se produce maravillosamente en el Paraguay y porque, al ser allí una industria montada de modo novedoso, no estará sujeta a la rutina y a las vicias que actualmente perjudican a esos ramos de la producción brasilena ".
En el mismo ano, Zacarías de Goes e Vasconcelos, Presidente de La Provincia de Paraná, aludió también a "la temible competencia de la yerba paraguaya, más barata y de mejor calidad, en los mercados de Buenos Aires y Montevideo", que hasta entonces estaban dominados exclusivamente por productos brasileñios. La yerba mate brasileña ocupaba todos los mercados que el Paraguay perdió, luego del enclaustramiento que vivió durante el gobiemo del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia obligado por Buenos Aires.
Entre el 1 de junio de 1857 y el 30 de junio de 1858, la provincia de Río Grande del Sur vendió a la Argentina, por el puerto de Itaqui, 1.324.593 Kg. que sumados a las remesas hechas al Uruguay, del orden de 1.923.407 Kg., alcanzaron más de tres veces de lo que el Paraguay exportó durante aquel ano. Entretanto, el consumo de yerba mate paraguaya superaba ai brasileño en las ciudades restringiéndolo en la campana, y le arrebataba, cada afio, una tajada cada vez mayor del mercado, que por las características del producto, se confinaba a la cuenca del Plata y, en pequeña escala a Chile y algunas repúblicas del Pacífico.
Las exportaciones de yerba paraguaya, que sumaron 985.274 Kg. en 1854, se incrementaron a 1.436.295 Kg. en 1857, y a 2.000.737 Kg en el 1860. En aquella época el mercado comenzó entonces a dar señales de saturación y hacia 1862, ya había superabundancia de ofertas, desvalorizando el producto, lo cual afectó más al Imperio del Brasil, y también al Paraguay, a pesar de que sus precios ya eran bajos.
Cuadro de La Exportación de Yerba Mate
Ano Arrobas
1852 - 68.195
1853 - 123.449
1854 - 85.676
1855 - 168.000
1856 - 85.519
1857 - 124.951
1858 - 92.575
1859 - 130.540
1860 - 178.537
1861 - 254.513
1862 - 187.559
1863 - 191.836
1864 - 224.381
1865 - 78.60
La crisis en el comercio coincidió con el final del plazo de seis años del Tratado de Berges - Paranhos de 1856, para la solución del litigio en torno de las fronteras y según Moniz Bandeira "bajo el cual se camuflaba la disputa del área más rica de las yerbales paraguayos", por parte del Imperio del Brasil. Estas verdaderas intenciones fueron llevadas a la práctica el 9 de enero de 1872, cuando por el Tratado Loizaga - Cotegipe, el Imperio del Brasil se adueñó de casi un tercio del territorio paraguayo, según lo afirmó años antes el ministro británico en Montevideo. W.G. Lettson, responsable de la divulgación del Tratado Secreto de la Triple Alianza, y decía que los territorios a ser anexados por el Brasil "incluía el distrito de la yerba de alta calidad o el té paraguayo, es cultivado", y en opinión de Temístocles Linhares, que el Imperio del Brasil aseguró una línea de límites muy ventajosas que le cupo por derecho de conquista, "incorporar a su territorio el área más rica de yerbales del Paraguay, liquidándole con la guerra, la hegemonía en el mercado de la cuenca del Plata" (y fue para siempre, nunca más un producto paraguayo tuvo hegemonía en los mercados del Rio de la Plata).
También la historiografía nacional e internacional acostumbra mencionar al modelo económico paraguayo mercantilista, como una de las causales de la guerra, debido a que con este sistema económico los grandes intereses capitalistas, anglo-brasileños y anglo-argentinos, no podían controlar el mercado agropecuario paraguayo. El mismo Ministro de Economia de la Argentina, Norberto de la Riestra afirmó que mientras el Paraguay esté sujeto a esta forma de gobierno de monopolio del Estado, no seria posible integrar al Paraguay, al comercio internacional.
Concluimos el apartado dedicado a las causales económicas con las palabras del Barón de Maúa que "la maldita guerra sería la ruina del vencedor y la destrucción del vencido". En efecto, si el Paraguay, arrasado perdió su autonomía económica y se incorporó al sistema capitalista mundial, el Imperio del Brasil, a fin de obtener los recursos para la guerra, tuvo que hacer concesiones aduaneras, financieras y políticas que entorpecían su esfuerzo de industrialización y asumió compromisos para el futuro difíciles de cumplir. Gran Bretaña, la gran ganadora de este conflicto internacional, en pleno auge de sus industrias, se valió de aquellas franquicias para atropellar aún más el mercado brasileno y la primera víctima de su ofensiva fue el propio Barón de Maúa, cuyo banco como consecuencia de presiones y maniobras de la casa Rothschild, quebró en 1878, juntamente con los Astilleros de Ponta Areia y las demás empresas. Por otro lado, las inversiones de Gran Bretaña en el Uruguay, a partir de 1870 suplantaron la influencia del Imperio del Brasil.


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Marcio Mafra
18/01/2013 às 19:17
Brasília - DF

Después de haber pasado por librerías de Montevideo y Buenos Aires buscando a libros de historiadores locales sobre la Guerra de Paraguay, en enero de 2011, estuve en Asunción y traje distintos libros sobre el asunto. La Guerra Contra la Triple Alianza 1864-1870 fue una gran adquisición.

Já tinha andado pelas livrarias de Montevideo e de Buenos Aires na busca de historiadores locais sobre a Guerra do Paraguai. Em janeiro de 2011 passei por Assunção e trouxe diversos livros sobre o assunto. La Guerra Contra La Triple Alianza 1864-1870 foi uma ótima aquisição.


 

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