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História de Chile

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História de Chile

Livro Ótimo - 1 comentário

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Autor: Armando de Ramón  

Editora: Catalonia

Assunto: História

Traduzido por: Livro Editado em Espanhol

Páginas: 316

Ano de edição: 2003

Peso: 470 g

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Ótimo
Marcio Mafra
12/10/2008 às 13:09
Brasília - DF

Para quem precisa ou deseja conhecer sobre a história do Chile - desde a invasão dos Incas até a era pós Pinochet - a Historia do Chile do Armando de Ramón é um excelente roteiro.

O autor narra os aspectos puramente históricos, mas também faz menções muito bem correlacionados com os conflitos com a Argentina, Bolívia e Peru, seus vizinhos mais próximos de fronteira, como também com os vizinhos mais distantes e não limítrofes - porém - de influência econômica e política como o Brasil, México e EUA.

Mesmo para leitores que não dominem o idioma espanhol, o livro é muito bom, até porque é escrito de forma quase didática.


Marcio Mafra
18/01/2013 às 19:17
Brasília - DF

A História do Chile, desde a invasão Inca no ano 1.500 até nossos dias, no ano 2.000.

Marcio Mafra
18/01/2013 às 19:17
Brasília - DF

Al comienzo de la primavera austral de 1970 se realizaron en Chile los comicios para elegir presidente de la República en reemplazo de Eduardo Frei Montalva. Las candidaturas se habían organizado en torno de los tres tercios tradicionales. Encabezaba la de la derecha el ex presidente Jorge Alessandri Rodriguez, al cual apoyaban los partidos Nacional (formado em 1965 por los ex partidos Conservador y Liberal) y el Partido Radical Democrático, rama segregada en 1969 del antiguo Partido Radical más ungrupo nacionalista. La segunda candidatura era del partido Demócrata Cristiano y estaba representada por Radomiro Tomic Romero, uno de los antiguos fundadores de la Falange Nacional en 1938. Además de su partido, 10 apoyaba el Demócrata Nacional (Padena) que correspondía a los restos del antiguo Partido Democrático fundado a fines del siglo XIX y que desde 1920 había recorrido toda suerte de transformaciones, yendo desde el ibanismo hasta la democracia cristiana. Diversos investigadores destacan el rechazo de la democracia cristiana a forjar alianzas con los partidos de derecha. Ya existía el precedente de Eduardo Frei Montalva en 1964 cuando los conservadores y liberales le ofrecieron su apoyo en ocasión de su candidatura al mismo cargo. Éste aceptó, pero dejando en claro que no existía compromiso alguno con la derecha y que mantenía íntegramente su programa. Tomic Romero, por su parte, se había manifestado contrario a aceptar una candidatura que no contara con el apoyo de las demás "fuerzas populares". No obstante, había existido antes la posibilidad de que la derecha apoyara a un candidato demócrata-cristiano y se barajaron otros nombres como el de Edmundo Pérez Zujovic o Gabriel Valdés Subercaseaux, pero esta opción no prosperó. Ello explica, pues, la radicalización hacia la izquierda de Tomic, su lenguaje "revolucionario" y al mismo tiempo su imposibilidad de obtener apoyo de partidos de izquierda como el radical u otros que estaban trabajando en favor de Allende. La tercera candidatura fue la de Salvador Allende Gossens, a quien apoyaba una alianza política llamada Unidad Popular que congregaba a los partidos Comunista, Socialista y Radical, más los grupos pequenos salidos desde la democracia cristiana (MAPU e Izquierda Cristiana) y otros menores. La elección tuvo lugar el 4 de septiembre de 1970 y su resultado otorgó la primera mayoría relativa a Allende con 1.075.616 votos (36,3 por cienta), seguido por Jorge Alessandri con 1.036.278 sufragios (34,8 por ciento) y por Tomic con 824.849 votos (27,8 por ciento). Este resultado puede ser comparado con el de las elecciones de 1958 cuando, a la inversa, triunfó Jorge Alessandri con el 31,6 por ciento contra 28,9 por ciento de Salvador Allende y 20,45 por ciento de Eduardo Frei. La diferencia de votos en favor de Alessandri en 1958 fue de 33.416 votos, mientras la que obró en favor de Allende en 1970 fue de 39.338 votos. La tradición que rigió durante la vigencia de la Constitución de 1925 era que en la segunda vuelta electoral, que entonces correspondía dirimir al Congreso Pleno, siempre se respetaba la primera mayoría relativa. De acuerdo con esto, en 1946 se dio la victoria a Gabriel González Videla, primera mayoría relativa con una ventaja de 49.776 votos; en 1952 a Carlos Ibáfiez con una ventaja de 181.082, la mayoría relativa más alta de todas. Pero en 1958, como se ha visto, Alessandri tuvo a su favor 33.416, la más baja primera mayoría relativa. El procedimiento de la segunda vuelta electoral, según el artículo 64 y siguientes de la Constitución, correspondía al Congreso Pleno que realizaba su votación en sesión pública cincuenta días después de realizada la primera votación. De acuerdo con esto, era muy dificil que el Congreso votara por la segunda mayoría, pese a que legalmente era posible. Por tanto, de acuerdo con esta costumbre, parecía muy probable la proclamación de Allende por el Congreso el día 24 de octubre de 1970, cosa que tenía en ascuas a la derecha y a los grupos ultristas que se habían desarrollado en los últimos tiempos. Estos cincuenta días fueron muy difíciles, y la tensión que se sufrió en el país durante ellos sólo puede compararse con la que tuvo lugar a partir del 11 de septiembre de 1973. La seguidilla de acontecimientos ocurridos en ese plazo se dio en forma vertiginosa, por lo que conviene que en las líneas siguientes se haga un resumen de ellos. Para una comprensión más cabal de estos dramáticos días, y sin olvidar que el triunfo de Allende y su coalición era sólo el triunfo de una minoría, importa recordar dos antecedentes que venían desde antiguo, que ahora fueron usados para tratar de impedir la proclamación de esta candidatura. El primero de ellos era el temor al comunismo y al marxismo en general, miedo ya casi secular y con el cual se había alimentado a la pobla unidad popular, el programa de una revoluciónción de Chile desde por lo menos 1938. Usado ampliamente durante las campanas electorales por sectores de la derecha chilena, durante esta elección aterrorizó especialmente a los sectores de la Iglesia Católica quienes se aseguraron elementos para la huida cuando se iniciara la persecución como había ocurrido en Espana. Frente al triunfo de la Unidad Popular, la derecha, sus hombres, instituciones y partidos lo interpretaron, según Oppenheim, "como un llamado a las armas y a la lucha por la supervivencia [...] [por lo que] ellos actuaron desde el principio para defenderse. En esta batalla, la derecha se inclinó a usar cualquier media que fuera necesario para proteger susintereses, aun si ello significaba destruir el orden democrático. Allende, en comparación, fue de lejos mucho más demócrata que ellos". Detrás de éstos, muchos sectores de la clase media se habían dejado captar por estas "profundos miedos anticomunistas" que, repetimos, se encontraban ya enraizados en una cantidad importante de los miembros de la población chilena. El mismo autor considera que "pequenos comerciantes y duenos de tiendas, aunque pensaban que estaban económicamente bien bajo Allende, temían a la retórica revolucionaria del gobierno. Ellos se convirtieron en baluarte de la derecha, como lo demostraron en las huelgas de 1972 y 1973". El segundo de estas elementos, muy activo en los cincuenta días transcurridos entre la elección y la confirmación por el Congreso Pleno, fue la actitud del gobierno de Estados Unidos y sus organismos de inteligencia. Hay consenso entre todos los analistas de aquel país en que desde un principio su gobierno fue completamente hostil al hecho de que Allende pudiera alcanzar el poder en Chile. Todo ello ha quedado claro desde que se conoció el informe titulado "Covert Action in Chile 19631973" que emanó del Comité para el Estudio de las Operaciones Gubernamentales que publicó el Senado de Estados Unidos. Allí se destacan las importantes esfuerzos hechos por el gobierno de aquel país para lograr que Allende no asumiera el poder. Estas esfuerzos fueron englobados en una estrategia que sobrepasaba los canales normales diplomáticos y que contemplaba distintos tipos de acciones, lo que obligó a dividirlos en dos partes: Track I y Track lI. El Track (Vía) I era un conjunto de actividades que procuraban encontrar un camino constitucional que impidiera que Allende asumiera su cargo. El principal consistía, desde luego, en que la mayoria requerida para elegir (51 por ciento de los asistentes según el artículo 65 de la Constitución) fuese obtenida por el candidato Jorge Alessandri, segunda mayoría relativa, quien renunciaria de inmediato. Esta situación obligaria a llamar nuevamente a elecciones y la derecha ofrecería votar por Eduardo Frei Montalva quien no tendría ningún impedimento legal, en este especial caso, para ser reelegido presidente de la república. Alessandri aceptó actuar dentro de este plan mientras comenzaban a realizarse ón otras acciones como enviar cartas y telegramas a la esposa del presidente Frei o formar grupos de senoras vestidas de luto que se paseaban tristes, cabizbajas y silenciosas frente al palacio de La Moneda. Este plan fracasó porque el presidente, pese a que al principio autorizó que se realizaran estas contactos, terminó por rechazar la operación. Según Gazmuri, quien relata este plan, Allende llamó por teléfono al presidente la noche siguiente a la elección y le pidió que reconociera su triunfo, paso que legalmente no le correspondia dar, por lo que Frei se negó a hacerlo. El mismo historiador, que disfruta de muy buenas fuentes, añade que el presidente tuvo conocimiento y aprobó el discurso que el ministro de Hacienda Andrés Zaldivar pronunció ante el país por televisión donde se refirió a la debacle económica que se estaba produciendo en Chile a causa del triunfo de Allende, pese a que "no se les podia escapar, ni a Frei ni a Zaldivar, que el discurso crearia aún más pânico, aumentando el clima de exasperación entre los grupos de derecha más exaltados". Este discurso y una campaña de terror hecha por ciertos órganos de prensa relacionados con la derecha provocaron una grave corrida en los bancos y en las asociaciones de ahorro y préstamo, seguida de una caída importante en la Bolsa de Comercio, de una disminución de las inversiones, de paralización de la construcción y de una fuga de capitales y dólares. Todo ello profundizaba la contracción que sufría la economia e impulsaba la huida de personas hacia paises extranjeros quienes, para hacerlo, vendian sus bienes a cualquier precio. Otro tipo de reacción fue comenzar una campana de presiones para evitar que el Congreso eligiera a Allende en la segunda vuelta. Fracasada esta via, entró en operación el Track II, que contemplaba la posibilidad de un golpe de Estado. Para ello la ClA y algunos funcionarias de la embajada de Estados Unidos tomaron contacto con el general (R) Roberto Viaux, quien el ano anterior habia encabezado un movimiento militar dirigido desde el regimiento Tacna en Santiago. Este ex militar, junto con varias otros uniformados tanto en retiro como en servicio activo y sectores civiles, planearon raptar a los miembros del alto mando del Ejército, en especial al comandante en jefe general René Schneider quien, por su posición constitucionalista, era el principal obstáculo para un golpe o intervención militar contra Allende. Este rapto, se creia, serviria de aliciente para que el Ejército realizara un golpe de Estado, pero era también evidente que esta posibilidad no pasaba de ser una suposición que, en su época, parecia poco creible que funcionara de esa manera. Durante esos dias, algunos de los complotados se dedicaron a colocar bombas en Santiago y en las provincias, pero el hecho principal fue la intentona realizada el 22 de octubre, vísperas de la reunión del Congreso Pleno, para raptar al comandante en jefe del Ejército. Este hecho de violencia fracasó en cuanto al rapto pero dejó herido de tal gravedad al general Schneider que falleció en el Hospital Militar el 25. Cristián Gazmuri, a quien hemos seguido en este relato, agrega que "tras la intentona de Viaux y los otros altos uniformados, estuvo pues el plan Track II ideado por la Central Intelligence Agency (CIA), tras la cual estaba la mano de Henry Kissinger y del propio presidente [RichardJ Nixon, quien estaba consternado por la victoria de la Unidad Popular; aunque al parecer no la de [el embajadorJ Edward Korry que creia a los militares chilenos «soldaditos de juguete»". Según el New York Times dei 12 de marzo de 1976, y en cita incluida por Sergio Bitar en su obra Transición, socialismo y democracia. La experiencia chilena, el presidente Nixon respondió al Congreso de su país expresando: "Yo estaba muy preocupado de que la presencia del gobierno dei señor Allende afectara directa y negativamente la seguridad de Estados Unidos [...J Por lo tanto instrui al [director de Ia CIAJ señor Helms para que ésta procediera clandestinamente. Instruí, además, al seiior Helms y al doctor Kissinger para que fuese adoptada cualquier medida que tuviera impacto en la economia chilena -tal como cortar toda ayuda externa a Chile- como un paso adicional para prevenir que el señor Allende alcanzara la presidencia". EI Partido Demócrata Cristiano, constituído ahora en árbitro definitivo de los resultados de la elección en el Congreso Pleno, habia participado desde hacía muchos días en conversaciones con la directiva de la Unidad Popular y con el propio candidato sobre la votación que se acercaba:- en el Congreso Pleno. Las tratativas concluyeron en la confección de un "Pacto de garantias constitucionales", condición que este partido exigió para dar el voto a Allende. Este acuerdo fue aprobado por la junta extraordinaria del partido los dias 3 y 4 de octubre y estas garantías, cuyas cláusulas serian incluidas en la Constitución de 1925 como una modificación de ésta, consistian en reafirmar varias de las garantias constitucionales que aquella carta consagraba en su artículo 8 y siguientes. Fundamentalmente profundizaban las libertades de prensa, de trabajo, de enseiianza, de circulación o movimíento, derecho de reunión, participación social y profesionalismo de las Fuerzas Armadas. Como dice Edgardo Boeninger, este acuerdo reflejó "Ia preocupación y desconfianza respecto del compromiso de la Unidad Popular con el sistema político democrático y su menor interés o temor por el programa económico de la Unidad Popular". Finalmente, estas modificaciones fueron aprobadas por el Congreso y publicadas en el Diario Oficial de 9 de enero de 1971. El 24 de octubre de 1970, y en virtud de este acuerdo, fue elegido presidente de la república por el Congreso Pleno Salvador Allende con 135 votos a favor. Hubo 35 para Alessandri y 7 abstenciones. Allende asumió el poder el 3 de noviembre de 1970. Comenzó también, aquel día, uno de los dramas políticos más agudos que registra Ia historia de Chile. Como dice Joan Garcés en La pugna política por la presidencia en Chile, el 4 de noviembre los escépticos de antes del 4 de septiembre comenzaron a sentir la pesadilla de la sedición, del complot y de la subversión. El mismo autor, que era asesor del gobierno de la Unidad Popular, hizo en 1971 un profundo análisis de los factores negativos que rodeaban la gestión dei doctor Allende concluyendo que: "Jamás el resultado de una elección política ha resuelto un programa revolucionario. A lo más, ha ofrecido la oportunidad para comenzar a aplicarlo. La historia de la experiencia de un gobierno prosocialista dirigido por un marxista, dentro de un sistema económico de fundamentos íntegramente capitalistas y directamente dependiente de la más grande potencia capitalista, en un contorno regional hostil o a lo sumo neutral, no hace sino comenzar el 4 de noviembre. Su debilidad es asombrosa para cualquiera que analice con realismo el equilibrio de fuerzas -económicas, militares, sociales y también políticas- de Chile a fines de 1970".


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Marcio Mafra
18/01/2013 às 19:17
Brasília - DF

Quando estive em Santiago, no carnaval de 2007, comprei alguns livros sobre a história do Chile, para aprender um pouco sobre os chilenos.


 

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